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Hipatia. Recuperando la historia de la mujer
 


HipatiaHipatia nació en Alejandría a mediados del siglo IV, algunas referencias dicen que en el 370 y otras que en el 355. Su padre Teón de Alejandría era un célebre matemático y astrónomo, muy querido y apreciado por sus contemporáneos, que seguramente trabajaba y daba clases en la biblioteca del momento, es decir en la biblioteca que en algún momento sustituyó a aquella otra legendaria que desapareció en el incendio del año 48 adC. Teón fue un sabio que no se contentó con guardar los conocimientos de la ciencia para sí y sus discípulos sino que hizo partícipe de ellos a su propia hija, algo verdaderamente insólito en el siglo IV.

Hipatia por su parte era una mujer abierta a todo el saber que su padre quisiera volcar sobre ella y así fue cómo se educó en un ambiente académico y culto. En efecto, Teón le transmitió su conocimiento sobre las matemáticas y la astronomía además de la pasión por la búsqueda de lo desconocido. Los historiadores han llegado a asegurar que incluso superó al padre, y que muchos de los escritos conservados que se suponen de Teón son en realidad de la hija.

Aprendió también sobre la historia de las diferentes religiones que se conocían en aquel entonces, sobre oratoria, sobre el pensamiento de los filósofos y sobre los principios de la enseñanza. Viajó a Atenas y a Roma siempre con el mismo afán de aprender y de enseñar.

La casa de Hipatia se convirtió en un lugar de enseñanza donde acudían estudiantes de todas partes del mundo conocido, atraídos por su fama. Uno de sus alumnos fue Sinesio de Cirene, obispo de Ptolemaida (en Fenicia), rico y con mucho poder. Este personaje dejó escrita mucha información sobre Hipatia, su maestra. Por medio de él pueden llegar a conocerse los libros que ella escribió para la enseñanza, aunque ninguno ha llegado a nuestros días. Otro alumno llamado Hesiquio el Hebreo escribió unas obras que se conservan, en las que también hace una descripción sobre las actividades de Hipatia y asegura que los magistrados acudían a ella para consultarle sobre asuntos de la administración. Dice también que fue una persona muy influyente en el aspecto político. También se interesaba por la mecánica y ponía en práctica la tecnología. Se sabe que inventó un aparato para destilar el agua, un hidrómetro graduado para medir la densidad de los líquidos y un artefacto para medir el nivel del agua.

Pero Hipatia era pagana y le tocó vivir en tiempos duros para el paganismo. Su situación llegó a ser muy peligrosa en aquella ciudad que se iba haciendo cada vez más cristiana. Los filósofos neoplatónicos como Hipatia pronto se vieron cruelmente perseguidos. Algunos se convirtieron al cristianismo, pero Hipatia no consintió en ello a pesar del miedo y de los consejos de su amigos como el caso de Orestes, prefecto romano y alumno suyo, que no consiguió nada a pesar de sus ruegos. Hipatia resultó ser para sus enemigos, no una mujer científica sino una bruja peligrosa.

En el año 412 el obispo Cirilo de Alejandría fue nombrado (para sustituir a su tío Teófilo), patriarca, un título de dignidad eclesiástica que sólo se usaba en Alejandría, Constantinopla y Jerusalén, que equivalía casi al del papa de Roma. Cirilo (elevado siglos más tarde a los altares) era un católico que no consentía ninguna clase de paganismo ni de herejía y que luchó toda su vida defendiendo la ortodoxia de la Iglesia católica y combatiendo el nestorianismo. Los historiadores creen que Cirilo fue el principal responsable de la muerte de Hipatia, aunque no exista documentación directa que lo acredite.

Se dice que Cirilo era enemigo de esta mujer, a la que temía y admiraba a la vez. Pero siguiendo la tónica general de la época, no le era posible comprender ni tampoco consentir que una mujer se dedicase a la ciencia y menos aún a esa clase de ciencia que difícilmente podían comprender las personas que no eran eruditas en el tema. Por lo tanto creó un clima y un ambiente de odio y fanatismo hacia ella, tachándola de hechicera y bruja pagana.

En el mes de marzo del año 415, Hipatia fue asesinada de la manera más cruel por un grupo de monjes de la iglesia de San Cirilo de Jerusalén (no hay que confundir a los dos Cirilos: el de Jerusalén había muerto en el año 387). Los hechos están recogidos por un obispo de Egipto del siglo VII llamado Juan de Nikio. En sus escritos justifica la masacre que se hizo en aquel año contra los judíos de Alejandría y también la muerte de Hipatia. Cuenta cómo un grupo de cristianos atolondrados, impetuosos y violentos, seguidores de un lector llamado Pedro fueron en su busca, la golpearon, la desnudaron y la arrastraron por toda la ciudad hasta llegar a un templo llamado Cesareo; allí continuaron con la tortura cortando su piel y su cuerpo con caracolas afiladas, hasta que murió; a continuación descuartizaron su cuerpo y lo llevaron a un lugar llamado Cinaron y allí finalmente lo quemaron. De esta manera creyeron dar muerte a lo que ellos llamaban idolatría y herejía.

Orestes, el prefecto romano amigo y alumno de Hipatia informó de los hechos y pidió a Roma una investigación. Pero por «falta de testigos», se fue retrasando, hasta que llegó un momento en que el propio Cirilo aseguró que Hipatia estaba viva y que habitaba en la ciudad de Atenas. Orestes tuvo que huir de Alejandría y abandonar su cargo. Con la muerte de Hipatia se terminó también la enseñanza del pensamiento de Platón no sólo en Alejandría sino en el resto del Imperio. El interés por las ciencias fue debilitándose y la Historia entró en el oscurantismo. Pudo sobrevivir en Bizancio y poco después empezó de nuevo a florecer en el mundo árabe musulmán.
 http://www.sabiduriaaplicada.com/articulo_hipatia-historia-mujer.html












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Capítulo 8 de "El libro de la Mujer. Sobre el Poder de lo Femenino" de Osho.

Maternidad

¿Podrías hablar sobre la responsabilidad, para una mujer, de ser madre?

SER MADRE es una de las mayores responsabilidades que hay en
el mundo. Hay tanta gente en los divanes de los psicoanalistas, y
hay tanta gente loca en los manicomios y fuera de los manicomios.
Si profundizas en la neurosis de la humanidad, siempre encontrarás
a la madre, porque hay tantas mujeres que quieren ser
madres pero no saben cómo serlo. En cuanto la relación entre la
madre y el niño va mal, la vida entera del niño va mal, porque ese
es su primer contacto con el mundo, su primera relación. Todo lo
demás estará en continuidad con ello. Y si el primer paso va mal,
la vida entera va mal...
Una mujer debería hacerse madre sabiendo lo que hace. Estás
tomando una de las mayores responsabilidades que puede tomar
un ser humano.
Los hombres son un poco más libres en ese sentido porque no
pueden tomar la responsabilidad de ser madre. Las mujeres tienen
más responsabilidad. Así que sé madre, pero no des por sentado
que por el mero hecho de ser una mujer eres necesariamente una
madre, eso es una falacia.
La maternidad es un gran arte; tienes que aprenderlo. ¡Así que
empieza a aprenderlo! Me gustaría decirte algunas cosas:
Primero, nunca trates al niño como si fuera tuyo, nunca lo poseas.
Viene a través de ti, pero no es tuyo. Dios te ha usado como
vehículo, como instrumento, pero el niño no es una posesión tuya.
Ámalo, pero nunca poseas al niño. Si la madre empieza a poseer al
niño, entonces se destruye la vida. El niño empieza a ser un prisionero.
Estás destruyendo su personalidad y lo estás reduciendo a una
cosa. Sólo una cosa puede ser poseída: una casa puede ser poseída, un
coche puede ser poseído, nunca una persona. Así que ésta es la primera
lección, prepárate para ella. Antes de que llegue el niño deberías
estar lista para recibirlo como un ser independiente, como una
persona por derecho propio, no simplemente como tu hijo o tu hija.
Y lo segundo: trata al niño como tratarías a una persona adulta.
Nunca trates al niño como a un niño. Trata al niño con profundo
respeto. Dios te ha elegido como anfitriona. Dios ha entrado en tu
ser como huésped. El niño es muy frágil, desvalido. Es muy difícil
respetar al niño. Es muy fácil humillar al niño. La humillación
resulta fácil porque el niño está desvalido y no puede hacer nada,
no puede tomar represalias, no puede reaccionar.
Trata al niño como a un adulto, y con gran respeto. En cuanto
respetas al niño, no tratas de imponerle tus ideas. No tratas de im68
ponerle nada. Simplemente le das libertad, libertad para explorar el
mundo. Le ayudas a hacerse más y más poderoso en la exploración
del mundo, pero nunca le das instrucciones. Le das energía, le das
protección, le das seguridad, todo lo que necesite, pero le ayudas a
alejarse de ti para explorar el mundo.
Y, por supuesto, la libertad incluye también el error. Es muy difícil
para una madre aprender que cuando das libertad al niño no se
trata sólo de libertad para el bien. Es también necesariamente la
libertad para hacer mal, para cometer errores. Así que haz que el
niño esté alerta, sea inteligente, pero nunca le des mandamientos,
nadie los cumple, y la gente se vuelve hipócrita. Así que si realmente
amas al niño, lo que hay que recordar es: nunca, nunca le
ayudes de forma alguna, nunca le fuerces de forma alguna a volverse
hipócrita.
Y lo tercero: no escuches a la moralidad, no escuches a la religión,
no escuches a la cultura, escucha a la naturaleza. Todo lo que es
natural es bueno, incluso si a veces te resulta muy difícil, muy incómodo.
Porque no te han educado según la naturaleza. Tus padres
no te educaron con verdadero arte, amor. Fue algo accidental. No repitas
los mismos errores. Muchas veces te sentirás muy incómoda...
Por ejemplo, un niño pequeño comienza a jugar con sus órganos
sexuales. La tendencia natural de la madre es parar al niño,
porque le han enseñado que eso está mal. Incluso si siente que no
hay nada malo en ello, si hay alguien presente se siente un poco
avergonzada. ¡Siéntete avergonzada! Ese es tu problema; no tiene
nada que ver con el niño. Siéntete avergonzada. Incluso si pierdes
respetabilidad en la sociedad, piérdela, pero nunca interfieras con
el niño. Deja que la naturaleza siga su curso. Tú estás ahí para facilitar
lo que la naturaleza vaya desarrollando. Tú no eres quién
para dirigir a la naturaleza. Estás ahí para ayudar.
Así son estas tres cosas... y empieza a meditar. Antes de que nazca
el niño deberías entrar todo lo profundamente que puedas en la
meditación.
Cuando el niño está en tu vientre, cualquier cosa que haces va
continuamente al niño como vibración. Si estás enfadada, tu estómago
tiene la tensión de la ira. El niño lo siente inmediatamente.
Cuando estás triste, tu estómago tiene la atmósfera de la tristeza.
Inmediatamente el niño se siente apagado, deprimido.
El niño depende totalmente de ti. Del humor que estés tú, de ese
humor está el niño. Ahora mismo el niño no tiene independencia.
Tu atmósfera es su atmósfera. Así que no más peleas, no más
enfados. Por eso digo que ser madre es una gran responsabilidad.
Tendrás que sacrificar muchas cosas.
Ahora, durante los siete meses que vienen tienes que estar muy,
muy alerta. El niño es más importante que ninguna otra cosa. Si
alguien te insulta, acéptalo, pero no te enfades.
Di: «Estoy embarazada, y el niño es más importante que enfadarme
contigo. Este episodio pasará y a los pocos días no
recordaré quién me ha insultado y lo que he hecho. Pero el niño
va a estar al menos setenta, ochenta años en el mundo. Es un
gran proyecto.» Si quieres, puedes tomar nota de ello en tu
diario. Cuando nazca el niño, entonces te puedes enfadar, pero no
ahora mismo. Simplemente di: «Soy una madre embarazada. No
me puedo enfadar, no está permitido.» Esto es lo que yo llamo
comprensión sensible.
No más tristeza, no más ira, no más odio, no más peleas con tu
pareja. Ambos tenéis que cuidar del niño. Cuando hay un niño, vosotros
dos sois secundarios; el niño tiene todas las preferencias.
Porque va a nacer una nueva vida... y va a ser vuestro fruto.
Si ya desde el principio entra en la mente del niño ira, odio,
conflicto, entonces estáis causándole el infierno. Sufrirá. Entonces
es mejor no traer al niño al mundo. ¿Para qué traer un niño al sufrimiento?
El mundo está en un sufrimiento tremendo.
En primer lugar, traer un niño a este mundo es algo muy
arriesgado. Pero incluso si quieres hacerlo, al menos trae a un niño
que será totalmente diferente en este mundo, que no será desgraciado,
que al menos contribuirá a que el mundo tenga un poco más
de celebración. Traerá un poco más de festividad al mundo... un
poco más de risa, amor, vida.
Así que durante estos días, celebra. Baila, canta, escucha música,
medita, ama. Sé muy suave. No hagas nada apresurado, con prisa.
No hagas nada con tensión. Hazlo lentamente. Aminora el paso
absolutamente. Va a llegar un gran huésped, tienes que recibirlo.
God Is Not For Sale, cap 6

¿Cómo puedo cumplir mejor mi deber como madre?

No lo consideres un deber. Uno tiende a considerarlo un deber, y el
día que lo consideras un deber, algo muere, algo con un valor
inmenso desaparece. La relación se ha roto. Considéralo una celebración.
El niño es un regalo de Dios. Sé respetuosa con el niño,
no sólo amorosa, sino también respetuosa. Si no hay respeto, el
amor se vuelve posesivo. Si hay respeto, ¿cómo vas a poseer?
No puedes poseer a alguien a quien respetas. La idea misma es fea,
irrespetuosa. Poseer a una persona significa reducirla a una cosa.
Y una vez que el niño es tu posesión, te sientes cargada. Entonces
hay un deber que cumplir, y luego las madres hablan durante toda
su vida de cuánto han hecho.
Una madre verdadera nunca dirá una sola palabra sobre lo que ha
hecho, y no sólo no lo dirá: nunca siente que lo haya hecho. Lo
ha disfrutado; se siente agradecida al niño. No es sólo el nacimiento
del niño: simultánea-mente tú naces de una forma nueva,
la madre nace. Un aspecto es el nacimiento del niño; otro aspecto
es que ha nacido tu maternidad. El niño te ha transformado
tremendamente. Te ha dado algo. Ya no eres la misma persona.
Hay una gran diferencia entre una mujer y una madre.
Así que sé amorosa, sé respetuosa, y ayúdale a crecer de tal
forma que no le pongas trabas. Desde este mismo momento, desde
el mismo comienzo, hay que estar alerta sobre esto. Y recuerda
no repetir el mismo patrón que has aprendido de tu madre.
Eso es muy natural porque eso es lo que sabes sobre cómo debe
ser una madre, y repetirás con tu niño la conducta de tu madre,
y eso será un error. Sé absolutamente nueva. Olvídate de todo lo
que has aprendido de tu madre; no sigas eso. Sé completamente
nueva, responde de forma nueva. Escucha las necesidades de tu
niño y responde con unas cuantas nociones absolutamente certeras.
Una de ellas es: da amor, pero nunca des una estructura. Da
amor, pero nunca des un carácter. Da amor, pero la libertad tiene
que permanecer intacta. El amor no debería ser una invasión de su
libertad. Nadie piensa en la libertad de un niño pequeño, pero
¿cuándo pensarás en ello? Mañana seguirá siendo pequeño..., ¿pasado
mañana...? De hecho, la madre nunca considera a su hijo o
hija como una persona adulta capaz de ser libre. Nunca. Porque la
distancia entre tú y el hijo o hija siempre seguirá siendo la misma.
Si es una distancia de veinte años, seguirá siendo de veinte años.
Así que desde este mismo momento, desde el mismo comienzo, sé
respetuosa y dale libertad.
Y si a veces llora, no es necesario preocuparse por ello. Deja que
llore, déjalo solo un poco. No es necesario correr siempre y estar
siempre atenta para servirle. Eso parece amor, pero en realidad
estás interfiriendo en su libertad. Puede que no necesite leche; a
veces un niño simplemente llora. Un niño simplemente disfruta
llorando, esa es su única forma de expresarse. No tiene lenguaje,
ese es su lenguaje; grita, llora. Deja que llore, no hay nada de malo
en ello. Está intentando relacionarse con el mundo. No trates de
consolarlo, no le des el pecho inmediatamente. Si no tiene hambre,
darle el pecho es como una droga.
Las madres usan sus pechos como una droga, ¿mm? El niño
empieza a beber, se olvida de llorar y se duerme. Es cómodo, pero
has empezado a invadirle. Si no quiere la leche, si no está anhelándola,
déjalo. Entonces nunca necesitará ninguna terapia esencial.
Las personas que gritan en la terapia esencial son las personas
con las que se interfirió durante su infancia y nunca se les
permitió gritar.
Permíteselo todo y deja que sienta que es él mismo. Déjale más y
más que sienta que es él mismo; interponte menos y menos en
su camino. Ayúdale, nútrelo, pero deja que crezca por sí mismo.
Incluso a veces, cuando sientas que va mal, no eres quien para juzgar.
Si va mal en tu opinión, esa es sólo tu opinión. Eso es lo que
tú piensas. Puede que no vaya mal.
Él no está aquí en este mundo para seguir tu opinión. Y es muy
fácil imponerle tus opiniones porque él está desvalido. Su supervivencia
depende de ti; tiene que escucharte. Si dices: «No hagas
eso», incluso si quiere hacerlo y se siente bien haciéndolo, tendrá
que parar, porque es arriesgado ir contra ti.
Una madre verdadera permitirá a su niño tanta libertad que,
incluso si quiere ir contra su opinión, se lo permitirá. Simplemente
díselo con claridad: «En mi opinión eso no está bien, pero eres
libre para hacerlo.» Déjale que aprenda con su propia experiencia.
Así es como uno se hace realmente maduro; de otra forma la gente
sigue siendo infantil. Crecen en edad, pero no crecen en su
conciencia. De forma que su edad física puede ser de cincuenta
años, y su mente quizá es de sólo once, diez, doce años o algo así.
Trece años es la edad mental media de la gente. Eso significa que
dejan de crecer a esa edad, y esa es la media. En el cálculo de esa
media se incluye a Albert Einstein y a los Budas y a los Cristos. Si
piensas en personas reales, su edad mental es muy baja. Viene a ser
de unos siete u ocho años; alrededor de los siete años el niño se
para. Y nunca crece, simplemente sigue.
Dale tu amor, comparte tu experiencia, pero nunca le impongas
nada. Y entonces crecerá y será una bella persona. Don't Look Befare
You Leap, cap. 30.

Cuando di a luz a mi primer hijo, sentí que y o también estaba
naciendo de alguna manera. ¿Puedes hablar sobre el nacimiento
de una madre?

Siempre que nace un niño, no sólo nace el niño -esa es una parte del
asunto-; también la madre nace. Antes era una mujer corriente;
mediante el nacimiento se convierte en una madre. Por una parte
nace el niño; por la otra, nace la madre. Y una madre es totalmente
diferente a una mujer. Existe una diferencia, toda su existencia se
vuelve cualitativamente diferente. Antes puede que fuera una
esposa, una amada, pero de pronto eso ya no es importante. Ha
nacido un niño, ha llegado un nuevo tipo de vida: es madre.
Es por eso por lo que los maridos siempre tienen miedo a los
niños. Básicamente nunca les gustan los niños porque un tercer
miembro entra en la relación; y no sólo entra, sino que este tercer
miembro se convierte en el centro. Y después de eso la mujer
ya nunca es la misma esposa, es diferente. Después de eso, si un
marido quiere realmente amor tiene que volverse como un hijo,
porque esta mujer que se ha vuelto madre ya nunca puede ser una
esposa corriente otra vez. Se ha vuelto madre, ya no hay nada que
hacer. Lo único que te queda es volverte como un hijo para ella.
Esta es la única manera en que puedes conseguir su amor de nuevo;
de otra forma, su amor se dirigirá a su hijo. The Mustard Seed: My
Most Loved Cospel on Jesús, cap. 18..
Cuando una mujer se hace madre, le sucede algo tremendamente
significativo. Para una mujer es casi como un nuevo nacimiento.
Es algo que resulta muy difícil de comprender para un
hombre a no ser que sea creativo. Si él ha dado a luz una pintura
o poema, entonces quizá pueda hacerse una pequeña idea. Cuando
un poeta ha dado a luz un poema, se siente tremendamente feliz.
Nadie puede comprender lo que ha sucedido simplemente por
componer un poema. Pero no es sólo un poema. Había mucha agitación
en su interior, y el poema ha clarificado muchas cosas.
Pero eso no es nada comparado con una mujer que se ha hecho
madre, nada. Un poema es un poema: en el momento en que nace
ya está muerto. Cuando está dentro del poeta tiene vida; en el
momento en que se lo expresa es un mueble muerto. Puedes colgarlo
en la pared. Puedes tirarlo a la basura o hacer lo que quieras,
pero ya no está vivo.
Cuando una mujer da a luz un niño, es vida. Cuando mira al niño
a los ojos, mira su propio ser. Cuando un niño empieza a crecer,
ella crece con él. Get Out ofYour Own Way, cap. 3.
Este maratón loco, dulce, delicioso, totalmente absorbente y
físicamente agotador que se llama maternidad... Desde que esta
bola de fuego llegó a nosotros -hace ahora casi dos años-, no
ha habido ni una sola noche con sueño no interrumpido, ni
un solo día de descanso. Y la sensación de que no hay nada
más importante que simplemente estar presente para él, y
muy a menudo sintiéndome inadecuada, tensa y cansada.
¿Dónde cabe la risa en todo esto? ¿Socorro!
Dar a luz un niño es una cosa, ser madre es totalmente distinto.
Cualquier mujer puede dar a luz un niño; este es un fenómeno
muy simple. Pero para ser una madre se necesita mucho arte, se
necesita mucho entendimiento.
Estás creando un ser humano, ¡esta es la mayor de las creaciones!

La mujer pasa por esos nueve meses de agonía y éxtasis. ¡Y el
trabajo aún no se ha acabado! De hecho, es entonces cuando el trabajo,
el verdadero trabajo, comienza, cuando nace el niño. Y el
niño trae de nuevo una cualidad fresca a la vida. Todo niño es primitivo,
un bárbaro; ahora la madre tiene que civilizarlo. Todo niño
es un bárbaro; recuerda: es un animal salvaje. Y la madre tiene que
darle cultura, tiene que enseñarle las formas de vida, las formas
humanas. Es un trabajo enorme.
Tienes que recordar que tu trabajo no ha terminado, acaba de
empezar. ¡Tómatelo con alegría! Estás creando algo inmensamente
valioso, estás tallando una vida, estás protegiendo una vida. Es
un trabajo tal que no hay sacrificio excesivo, cualquier sacrificio se
puede y se debe hacer. Esto es lo primero.
Lo segundo: no te lo tomes muy en serio, porque si no destruirás
al niño. Tu seriedad se volverá destructiva. ¡Hay mucha
responsabilidad! Pero hay que tomársela como un juego. Trata al
niño como si fuera un instrumento musical. Que ahora el niño
sea tu instrumento. Trátalo con mucho cuidado, pero a la vez
como un juego. Si te pones muy seria, el niño empezará a sentir
tu seriedad y quedará abrumado y paralizado. No agobies al niño;
no empieces a sentir que estás haciendo algo grande por él. Cuando
digo que estás haciendo algo grande, quiero decir que te lo estás
haciendo a ti misma. Ayudando al niño a crecer y volverse un
bello ser humano, un buda, te estarás volviendo la madre de
un buda. No estarás complaciendo al niño: simplemente estarás
disfrutando tu propia vida; tu propia vida se volverá una fragancia
a través del niño.
Es una oportunidad, una oportunidad que te da Dios.
Y estos son los dos peligros: o descuidas al niño, te cansas de él,
o te lo tomas demasiado en serio y empiezas a agobiarlo, a ponerle
en deuda contigo. Ambas actitudes son erróneas. Ayuda al niño,
pero simplemente por la alegría que ello te proporciona. Y nunca
pienses que está en deuda contigo. Por el contrario, siéntete
agradecida de que te haya elegido para ser su madre. Que tu maternidad
florezca a través de él.
Si puedes florecer en tu maternidad, te sentirás agradecida al niño
para siempre.
Y, naturalmente, no faltarán los sacrificios, pero hay que hacerlos...
con alegría. ¡Sólo entonces es un sacrificio! Si lo haces sin
alegría, no es un sacrificio. Sacrificio viene de la palabra «sacro».
Cuando lo haces con alegría, es sagrado. Cuando no lo haces con
alegría, simplemente estás cumpliendo una obligación, y todas las
obligaciones son feas, no son sagradas.
Esta es una gran oportunidad. Medita sobre ella, profundiza en ella.
Nunca encontrarás una relación semejante; de hecho, no existe
ninguna como la que hay entre un niño y una madre. Ni siquiera
la de marido y mujer, amante y amado o amada, la relación no es
tan profunda como entre madre e hijo. No puede ser nunca tan
profunda con nadie más, porque el niño ha vivido en ti durante
nueve meses, como parte de ti; nadie más puede vivir en ti durante
nueve meses como parte de ti.
Y el niño se volverá un individuo separado tarde o temprano, pero
en alguna parte profunda del inconsciente la madre y el hijo o
hija permanecerán conectados.
Si tu hijo o hija se puede volver un buda, tú te beneficiarás de ello;
si crece y se vuelve un bello ser humano, tú te beneficiarás de
ello, porque siempre permanecerá conectado contigo. Sólo la
conexión física se ha desconectado; la conexión espiritual no se
desconecta nunca.
¡Da gracias a Dios! La maternidad es una bendición. Walk Without
Feet, Fly Without Wings and think Without Mind.

¿Puedes hablar sobre las cualidades maternales de una mujer?

Buda dice: «Ser madre es dulce.» ¿Por qué? Dar a luz a un niño no
es suficiente para ser una madre, recuerda. De otra forma, hay
millones de madres en la Tierra, y parece que no hay dulzura. De
hecho, si preguntas a los psicólogos te dirán justo lo contrario. Te
dirán que el único problema que hay que solucionar es la madre.
La única patología que sufren millones de personas es la madre. Y
lo que dicen lo dicen tras cincuenta, sesenta años de continuo
análisis de miles de personas. La enfermedad de todo el mundo
tiene un punto básico: que te ha sido dada, que te ha sido
transmitida por tu madre.
Hay personas que tienen miedo a las mujeres, y si les tienes
miedo no puedes amarlas. ¿Cómo va a surgir amor del miedo? ¿Y
por qué tienes miedo a las mujeres?, porque has vivido tu infancia
con miedo a tu madre. Ella estaba continuamente detrás de ti,
ella te estaba martilleando continuamente. Te decía continuamente
que hicieras esto y que no hicieras aquello, por supuesto,
por tu propio bien. Ella te ha lisiado, ha destruido muchas cosas
en ti. Te ha hecho falso porque te ha dicho lo que se debe hacer.
Te guste o no, surja espontáneamente en ti o no, tienes que obedecer
la orden. Y tú estabas tan desvalido... tu supervivencia dependía
de tu madre, así que tenías que escucharla. Ella te ha condicionado.
Y es a causa del miedo a tu madre que tienes miedo a
las mujeres.
Millones de maridos están dominados por sus mujeres por la
sencilla razón de que sus madres eran demasiado fuertes. No tiene
nada que ver con la esposa; simplemente están proyectando a
la madre en la esposa. La esposa es sólo una nueva edición de la
madre. Están esperando de la esposa todo lo que esperaban de
la madre. Por un lado, esto los paraliza; por el otro, empiezan a esperar
cosas que no son posibles por parte de la esposa, porque ella
no es tu madre. Y se sienten frustrados. ¿Cómo vas a poder hacer
el amor a tu esposa?
Un muchacho que ha estado realmente dominado por su madre,
que ha sido reducido a la obediencia absoluta, no podrá hacer el
amor a una mujer, porque cuando se acerque a la mujer psicológicamente
se volverá impotente. ¿Cómo vas a poder hacer el
amor a tu madre? Es imposible.
Por eso, muchos hombres se vuelven impotentes con sus
mujeres, pero sólo con sus mujeres. Con las prostitutas no son
impotentes. Es extraño: ¿por qué no son impotentes con la prostituta?
Por la sencilla razón de que no pueden pensar en su madre
como una prostituta; eso es imposible. ¿Su madre, una prostituta?
La prostituta es un mundo aparte. Pero sí pueden pensar en
su esposa como una madre, pueden proyectar a la madre. La esposa
se vuelve simplemente una pantalla. Quieren que su esposa los
cuide como a un niño pequeño, y si no lo hace se sienten ofendidos.
Hay miles de personas neuróticas y psicóticas en el mundo a causa de
la madre.
Y Buda dice: «Ser madre es dulce.» Debe querer decir otra cosa.
¡No puede referirse a las madres judías! No se refiere sólo a dar a
luz a un niño; eso no hace que una mujer sea una madre. Ser
maternal es un fenómeno totalmente diferente. Es algo absolutamente
humano; trasciende la animalidad. No tiene nada que ver
con la biología. Es amor, amor puro, amor incondicional.
Cuando una madre ama incondicionalmente -y sólo una madre
puede amar incondicionalmente-, el niño aprende el gozo del amor
incondicional. El niño se vuelve capaz de amar incondicionalmente.
Y ser capaz de amar incondicionalmente es ser religioso.
Y es lo más fácil para una mujer. Es fácil para ella porque está
preparada para ello naturalmente. Ella está a punto de trascender la
biología al ser madre. Puedes ser maternal sin dar a luz a un niño.
Puedes ser maternal con cualquiera. Puedes ser maternal con un
animal, con un árbol. Puedes ser maternal con cualquier cosa. Es
algo que hay en ti.
Ser maternal significa ser capaz de amar incondicionalmente, de
amar a alguien por el puro gozo de amar, de ayudar a alguien por el
puro gozo de ver a alguien crecer.
Un terapeuta auténtico es una madre. Si no lo es, no es un terapeuta
auténtico. Es sólo un profesional que explota a la gente, que los
explota porque sufren. Pero un terapeuta auténtico es una madre. Se
convierte en un útero para el paciente. Da un nuevo nacimiento al
paciente. Empieza la vida del paciente de nuevo desde el principio. Le
da una hoja en blanco para que escriba su vida de nuevo.
A eso me refiero cuando hablo de «la psicología de los budas»; eso
es terapia auténtica. Un maestro es un terapeuta auténtico; su
mera presencia es terapéutica. Te rodea como una madre. Es una
nube que te rodea por todas partes, por todos lados, en todas las
dimensiones, como una madre. The Dhammapada: The Way ofthe Buddha,
vol. 9, cap. 7.


  Click sobre la imagen para leer el libro 1 en pdf



En 1994 un anciano siberiano le contó al empresario Vladimir Megre una fascinante historia sobre la “señal de los cedros“, los árboles de los tiempos bíblicos, que tenían poderes curativos y la capacidad de volver a conectar a los seres humanos con la Divinidad. Vladimir Megre organizó una expedición para encontrar este árbol en la Siberia central y comprobar si era cierto lo que decía el anciano. Pero su encuentro con los ancianos lo transformó tan profundamente que decidió abandonar su actividad comercial y sus planes, y sin dinero, se fue a Moscú a escribir un libro sobre lo que había aprendido y la visión espiritual que había alcanzado.



Sin otra publicidad que no sea la del boca-boca, la serie sobre la Señal de los Cedros se ha convertido en un best-seller internacional. Después de haber vendido más de 10 millones de copias sólo en Rusia, Vladimir Megre se ha convertido en uno de los autores más leídos de Rusia y su obra está ya traducida a 20 idiomas. Los libros son una serie de novelas y nos explican ideas completamente actuales con un increíble trasfondo espiritual.

Decenas de temas son tocados en esta obra, desde los hijos a la jardinería, desde la aventura de la vida humana a la ciencia, de la lactancia materna a la sexualidad o la religión. Todos estos temas se presentan de una forma increíblemente bella y también aportan la visión espiritual y práctica de la situación. 
Inspirados por estos libros sobre “La Señal de Cedros”, miles de personas han cambiando su estilo de vida y han replanteado su relación con la Tierra, han integrado los principios espirituales de Vladimir Megre y viven en armonía y de un modo profundamente espiritual. Así han emergido brotes de eco aldeas que en toda Rusia y más allá, y se han aficionado a la plantación de árboles. Otros miles de lectores han experimentado un gran aumento de la creatividad y han empezado a escribir poesía, componer canciones y pintar cuadros.

ANASTASIA: UN FANTÁSTICO LIBRO QUE HABLA AL CORAZÓN

La lectura de esta serie de libros afecta el corazón de los lectores. Son maravillosos.
Nos ofrecen una perspectiva totalmente diferente sobre la manera de vivir la vida, no como una lista de sugerencias, recomendaciones, consejos etc., sino como una experiencia directa vivida por personas implicadas en la transformación de su entorno de un modo espiritual y armonioso.
Después de conocer a los ancianos conoce a una mujer que será la protagonista de la historia. Esta joven mujer llamada Anastasia, ha vivido toda su vida en la taiga de Siberia de acuerdo con simples leyes de la naturaleza y nunca ha estado en la civilización. Sus reflexiones son mucho más sabias que las que puedan hacer mayoría de las personas “civilizadas” o eruditas. Esta mujer transmite como vivir en completa armonía con su medio ambiente, como ser la imagen viva de la salud, la claridad mental y la belleza, y de cómo comer sólo lo que el bosque proporciona.
Los libros de Vladimir Megre sobre la Taiga Siberiana afectan muy profundamente al corazón, tienen un efecto casi mágico ya que ayudan a activar cualidades valiosas del alma de los seres humanos.

Si existe o no Anastasia o esta comunidad en Siberia no es el mensaje trascendental que el autor quiere trasladar. Sino: ¿Resuena algo de todo esto en tu corazón? Nadie puede responder a esta pregunta por ti. Tú debes saber si Anastasia empieza a vivir en ti o no.

http://www.pensamientoconsciente.com/?p=2174

Little Grandmother about Anastasia of Vladimir Megre:




 

(Artículo publicado en la edición  nº21 del mes de Noviembre de 2009 de la Revista Universo Holístico.)
Hablar de brujería es hablar de un conocimiento que ha sido perseguido y devastado a lo largo de la historia, Las brujas no eran mujeres malas, con verrugas y malas intenciones, muchas de ellas eran mujeres muy sabías que conocían las artes de la medicina natural, eran mujeres que ayudaban a traer al mundo bebés, eran las parteras de la comunidad, sanaban con sus manos y proveían de buenos consejos a quién pudieran necesitarlos. Eran mujeres medicina.
Ellas suponían una amenaza para el poder pues dada la gran conexión y sabiduría que manejaban suponían un estorbo a los poderes patriarcales de dominio y control, por todo ello, fueron un blanco fácil, eliminarlas era eliminar las tradiciones ancestrales de las sociedades matrilineales. Las mujeres quedaron profundamente heridas, pues el temor a ser asesinada o quemada en la hoguera ha sido un temor que ha traspasado las barreras del tiempo y de la historia.
Para empezar la misma palabra BRUJA produce escalofríos cuando la escuchamos, no porque debamos temer a la brujería o a las brujas. La “Santa Inquisición” desacreditó a estas mujeres, ante el temor de no poder ejercer su poder totalitario sobre el pueblo, decidieron eliminar a las personas que manejasen cierta sabiduría, que conociesen la magia de las plantas, de la medicina y el rezo. Estas mujeres eran un ejemplo para su comunidad y eran las encargadas de nutrir vida, su sabiduría era el resultado de una conexión directa con la madre tierra y la luna. Estas personas eran en su mayoría mujeres, que habían aprendido todo lo que saben de su madre o de su abuela o pariente femenina cercana. Ese conocimiento era el legado que provenía de sus ancestros que también ejercieron estas artes de curación naturales.
La transmisión de generación en generación se vió quebrada al sacar a las mujeres de sus hogares para insertarse en el mundo laboral. Algo que muchas mujeres están pagando un alto precio para mantener el Status-Quo que se les ha sido impuesto. Es prácticamente imposible ejercer el rol de madre cuando la sociedad y el sistema Capitalista nos mantienen atrapadas en la necesidad de ser productivas e independientes económicamente. Pero esta falsa libertad e independencia nos aleja de nuestra naturaleza intima. Por eso muchas mujeres enfrentan la maternidad como un hándicap, sobrellevando el peso de ser madres y profesionales bajo niveles de estrés muy elevados, afectando a su vida en pareja desembocando en separaciones muy traumáticas. Aquí la mujer se siente muy sola y perdida, viviendo la maternidad bajo una violencia y decepción soterradas.
La vida en las grandes ciudades dificulta aún más el que podamos llevar una vida armoniosa con nuestra propia naturaleza. Estamos separados unos de otros y esto nos obliga a delegar la educación de nuestros hijos a instituciones oficiales que no siempre aciertan en la forma en la que nuestros hijos han de ser educados. El sistema educativo está obsoleto y retrasado para poder brindar una educación de calidad a muchos niños que nacen con una impronta genética más avanzada, estos niños no encuentran referentes que les guíen hacia la manifestación de sus cualidades y talentos.
LA NATURALEZA ÍNTIMA DE LA MUJER
La mujer por su naturaleza femenina es de por sí receptiva, ella debe tener despierta una intuición instintiva profunda, eso la capacitaba para el entendimiento de la agricultura, la medicina, la educación...
A esa clase de Mujer Despierta, se las llamó “Brujas” solo porque resultaban una amenaza fueron aniquiladas. Estas mujeres reconocían la importancia de la madre naturaleza y la Luna, para ello se reunían y celebraban rituales de agradecimiento a la luna por su sabiduría, reconocían que su fuerza e influencia les daba información de cuando sembrar, que plantar.....de esa forma también armonizaban sus cuerpos con la madre tierra como un reflejo de su energía de vida y fertilidad. La luna era una aliada en su supervivencia. Ellas sabían los códigos de cómo vivir de acuerdo a las fases lunares. La luna está dentro de cada mujer en sus ciclos menstruales, así ellas entregaban su sangre a la tierra las noches de luna llena, constatando así su sincronía con la Gran Madre Luna y con la tierra.
Hoy en día incluso para muchas mujeres la conexión con sus propios ciclos naturales es desgraciadamente un misterio. La medicina convencional está ejerciendo el control sobre las mujeres, controlando sus ciclos menstruales recetando la Píldora, controlando su fertilidad y embarazo de formas totalmente antinaturales. Estos medios de control son incluso peligrosos para el buen funcionamiento del organismo y la psique tanto de la mujer como del bebe. Esto impide a la mujer la oportunidad de controlar sus propios ciclos conscientemente creando mucho sufrimiento por la falta de comprensión de su propia naturaleza. Es vital que nos conozcamos a nosotros mismos y que establezcamos una conexión más despierta con nuestro cuerpo y nuestro entorno.
Todo ciclo responde a la manifestación del equilibrio natural, así las estaciones nos muestran la consecución de los ciclos de nacimiento, crecimiento, vida y muerte, entendiendo cada fase como transformación, como fuerza impulsora para la manifestación infinita de un ciclo tras otro.
Toda mujer está preparada crear nuevas formas de vida, su cuerpo está diseñado para crear vida, por supuesto con la ayuda del hombre en el acto de la concepción. El hombre debe descubrir las cualidades específicas de su propia naturaleza y adaptarse a ellas. El hombre ha de participar activamente en el entendimiento de la naturaleza profunda femenina que es la mujer y también interesarse por descubrir sus propios misterios, conectarse con su parte femenina, honrarla y respetarla. Esto facilitaría un mayor entendimiento entre el hombre y la mujer desterrando toda posibilidad de violencia entre ambos sexos. El hombre y la mujer son espejos que reflejan su naturaleza mutua: femenina y masculina. Solo cuando ambos entienden esto, la armonía entre ellos puede hacerse realidad. No olvidemos que la existencia es una consecución de los ciclos, los cuales nos llevan a tener que adaptarnos a los cambios permitiéndonos crecer y evolucionar como especie.
EL PARTO
El parto es una iniciación para la mujer, traspasar el umbral de ser mujer a ser madre es uno de los mayores regalos a los que la mujer por su naturaleza tiene acceso, negarle el derecho de vivir un parto consciente es una amenaza que atenta contra su naturaleza. Es lamentable la forma en que las mujeres dan a luz hoy en día, bajo los efectos de drogas que la mantienen dormida en un momento tan sagrado como es el nacimiento de un nuevo ser. Además la postura que la mujer adopta al dar a luz solo beneficia al médico, así la mujer ha de hacer un mayor esfuerzo que si diera a luz en cuclillas. Es muy normal programar partos con cesaría que solo benefician la agenda programada de los profesionales.
La forma en la que venimos al mundo determina como vamos a vivir nuestra vida. Cuando un ser viene por cesarea le queda grabada en su impronta una falta de fuerza para enfrentarse a la vida. La madre ha de estar en un ambiente armonioso, vibrar en la tranquilidad en la fuerza, para que esto pueda ser transmitido al nuevo ser que va a nacer. En el momento del nacimiento queda impreso en el sistema nervioso del nuevo Bebé el estado emocional de la madre. El parto es una ceremonia a la propia vida, es nuestro derecho tener un parto natural, un parto donde nos sintamos tranquilas y seguras, donde estemos conscientes de lo que tenemos en nuestras manos.
El embarazo ha de ser un tiempo de sanación para la mujer, pues ella es uno con el bebé. Si somos conscientes de esto podemos ayudar mucho a nuestros futuros hijos. El embarazo y parto son momentos sagrados, donde debemos cuidarnos y crear un espacio de bienestar. El dolor del parto ha de ser transmutado en el placer del nacimiento. Cuando enfrentamos ese dolor podemos reconocer nuestra fuerza infinita. El parto es un renacimiento para la mujer, una transformación profunda tiene lugar. Es vital que volvamos a conectarnos de nuevo con leyes naturales del cambio y transformación.
LA CONEXIÓN CON LA TIERRA Y LAS FASES LUNARES
Si vivimos en este maravilloso planeta es vital que entendamos los procesos que mantienen el equilibrio y vida naturales, cuando la naturaleza del hombre es una amenaza a la naturaleza intima de la tierra entonces esto crea un desequilibrio tal que nos desconecta de las verdaderas razones por las cuales estamos aquí. Hoy en día podemos constatar las consecuencias devastadoras a las cuales nos han llevado actitudes destructivas e inconscientes de los hombres en su afán de poder y control. Pero no debemos olvidar que las leyes de la naturaleza son inmutables y el equilibrio ha de restablecerse pese a todo. Aunque esto suponga la destrucción de todo lo creado de forma artificial.
Por todo ello es importante que conozcamos y nos acerquemos a la naturaleza, que conozcamos la magia del reino vegetal, las plantas, de la medicina y el rezo. Todas las plantas son medicina, solo debemos conectarnos con el reino vegetal, observar la naturaleza como una parte de nosotros mismos y armonizarnos con ella. Volver a celebrar las estaciones, entendiendo sus mensajes profundos. La luna y sus misterios pueden ayudarnos a entender que dentro de nosotros conviven múltiples arquetipos que nos conforman y que en la manifestación de cada uno de ellos, podemos detectar una sincronía con la Tierra. Entender esto nos lleva a interesarnos en la naturaleza y comprender que ella es nuestra medicina.
La mujer por su naturaleza femenina es de por sí receptiva, ella debe tener despierta una intuición instintiva profunda en sincronía con las fases lunares y sus propios ciclos, eso la capacitaba para el entendimiento de la agricultura, la medicina, la educación....permitiendo que el equilibrio se re-establezca con el apoyo infinito de la propia Madre Naturaleza
Esa clase de Mujer Despierta es de nuevo necesaria para que podamos convertir nuestro hogar, LA TIERRA, en un lugar de amor y de paz.

http://www.mujerdespierta.es/el-camino-de-la-mujer/121-brujas-madres-mujeres-despiertas-hablar-de-brujeria-es-hablar-de-un-conocimiento-que-ha-sido-perseguido-y-devastado-a-lo-largo-de-la-historia-las-brujas-no-eran-mujeres-malas-con-verrugas-y-malas-intenciones-muchas-de-ellas-eran-mujeres-muy-sabias-q

Camino iniciático femenino de la Nación Lakota

 

EXTRACTO DE CLARA CASTELLOTI DEL LIBRO “MADRE TIERRA, HERMANA LUNA”. TIKAL EDITORIAL


Un mito sioux, el de la Mujer Bisonte Blanco describe las siete etapas que sigue la mujer en su camino hacia la autorrealización. El origen del mito lakota es conocido como "El camino de la belleza" y es un ritual sagrado que dura toda la vida.
  • 1. El camino de la hija. Este período comprende desde el nacimiento hasta la aparición de la primera regla. Todavía es una niña, física y psíquicamente dependiente, mentalmente receptiva, que absorbe todo tipo de enseñanza, ejemplo o estímulo que se le presenta. Si todas estas influencias exteriores son apropiadas, estructuradas y emocionalmente equilibradas, la niña desarrollará el equilibrio, respeto, dignidad y autoconfianza que luego necesitará como recursos para llevar una vida en armonía con todo lo existente.
  • 2. El camino de la mujer. Abarca los años en que una mujer desarrolla la autoconfianza, aprendiendo a controlar su vida independiente de los adultos. Aprende a través de la experiencia personal, desarrolla sus propias respuestas emocionales y mentales y elige sus relaciones. Empieza a explorar su sexualidad y a construir su espiritualidad. Son los años en los que empieza a conocerse y, poco a poco, llega a ser una persona responsable y madura (en nuestra sociedad actual este período va desde la adolescencia hasta los 28-32 años).
  • 3. El camino de la madre. Desde el punto de vista espiritual, el nacimiento de un hijo es el evento más importante de la vida de una mujer; ya que entonces entra a formar parte de la comunidad espiritual femenina. Al cruzar la frontera entre la vida y la muerte con el parto es recibida en la comunidad de las matronas, donde inicia la verdadera enseñanza. En el período de la madre aprende la disciplina del sacrificio: cuerpo, tiempo, psique, conocimiento, vida social, condición económica, relaciones y valores son puestos al servicio de los niños. Este pasaje, ambivalente como ningún otro, la empuja a superar todos los límites que tenia previstos. Aprende a controlar completamente su mundo, intentando armonizar sus necesidades individuales con las demandas externas que constantemente caen sobre ella; alcanza así el poderoso equilibrio entre realidad interna y externa sobre el cual se basa este ritual sagrado. En el camino de la madre, la vida espiritual de la mujer pone sus raíces y florece: no hay que olvidar que en muchas culturas antiguas el dar a luz simbolizaba para la mujer una iniciación.
  • 4. El camino de la recogedora y el de la ritualista. Ambos caminos son tan antiguos como la raza humana. Recoger es una disciplina que requiere respeto antes que nada; desarrolla poderes especiales de observación y discernimiento en el conocimiento de las estaciones, del clima, de la astronomía y de la curación. Armada únicamente de conocimiento, de intuición y de oraciones, la mujer recolecta gran cantidad de plantas y de sustancias minerales para la cocina, la magia, la higiene y la cosmética. La recogedora tiene que conocer perfectamente dónde y cuando encontrar lo que necesita, la forma más adecuada de conservar, almacenar, preparar las sustancias y utilizarlas en condiciones que resulten eficaces e inocuas. Una Mujer Medicina nativa nunca aplica el mismo remedio al mismo síntoma físico en distintos pacientes, ya que trata al ser en su totalidad. Para ella “hacer medicina” es conocer al paciente, a su familia, su condición espiritual, mental, física, ambiental y social, y cómo combinar todo esto en el proceso de curación.La aspirante-chamana es también muy consciente del espíritu que hay tras la planta, roca o cristal usados en el tratamiento, a los cuales hay que dar las gracias por la ayuda que le están aportando.
Esta parte del trabajo de una Mujer Medicina se caracteriza por la tensión espiritual, aunque no tan intensa como en su primer parto, sus primeras reglas o su responsabilidad de mujer joven de aprender a respetar a los demás (humanos e inhumanos) y a sí misma. Una Mujer Medicina que no consigue equilibrio, responsabilidad y ser consciente puede suponer un desastre para toda la comunidad, porque el poder de la mujer es grande, y cuanto más desarrolle la disciplina y la devoción, más aumentará su poder.


Las mujeres que siguen el camino de la recogedora y de la ritualista tienen que ser interiormente seguras, estar profundamente preocupadas por la vida espiritual del planeta y ser capaces de sacrificar su trabajo y su ego por el bien de la comunidad.


La ley espiritual básica que la mujer aprende en el camino es que la aspirante a chamana da y da mucho tiempo antes de recoger, aunque sólo sea poco, y todo lo que obtiene de su duro esfuerzo y pruebas personales lo tiene que utilizar en alimentar y fomentar la vida.
  • 6. El camino de la maestra. Aprendiendo, experimentando, alimentando y trabajando la mujer alcanza la edad en la cual se vuelve transmisora de sabiduría espiritual y social. Es compartiendo con los demás las técnicas, las teorías y las experiencias que ha vivido como llega a ser una maestra.
Entra en la menopausia tan profunda y madura como la fruta, como la flora. Si ha seguido los caminos descritos anteriormente con armonía entrará en el reino de lo sagrado como miembro de la comunidad cósmica, derecho que se ha ganado a través de su trabajo, sacrificio y devoción. En este momento puede elegir su campo de acción puesto que es una Mujer Medicina, aunque existan otras formas menos obvias de llegar a serlo. Puede elegir la política, el servicio público o cualquier otra profesión; practicará de una forma sana y espiritual todo lo que decida ser. También puede escoger quedarse aislada o ser una abuela, continuando con sus nietos, sus bisnietos o bien otros niños sin hogar ayudándoles a crecer y educándolos.


El modo en que una anciana enfoque su habilidad y su sabiduría depende de la naturaleza del trabajo espiritual hacia el cual ha sido conducida. Gran parte de su enseñanza se transmite a través del ejemplo; ella es un modelo para las mujeres más jóvenes en el camino, y su presencia y esencia revitalizan y enriquecen la vida de su comunidad entera.
  • 7. El camino de la sabia. Alcanzada la vejez, la chamana entra en el período de la maestría, habiendo desarrollado una verdadera sabiduría. El sentido del equilibrio que caracteriza al universo es ahora parte profunda de ella, así como el sentido del humor. Está en contacto directo con hechos naturales y sobrenaturales, siendo capaz de aceptar sus directrices. La esfera de su trabajo ha trascendido su ser personal y privado, su familia; su comunidad se extiende ahora hacia las estrellas. Es un ser sagrado: es completa.
Los siete caminos proporcionan a la mujer la fuerza, la disciplina y la profunda conexión que necesita para canalizar el poder espiritual sin causar daño a sí misma ni a los demás. Le ayudan a desarrollar humildad, orden, respeto dignidad y el sentido de cuidar a toda criatura, dándole una profunda comprensión de sí misma en los aspectos interiores y exteriores.


Existen otras formas de autorrealización, pero este bellísimo ritual nos recuerda que no hay que quemar etapas sino vivir con entrega y aceptación todas las experiencias que nos llegan, sean aparentemente buenas o malas, porque es lo que nos toca vivir, y probablemente es lo mejor que nos puede pasar. A menudo las grandes enseñanzas las encontramos en la pequeñas dificultades diarias, por esto el “camino de la madre” es la etapa más difícil en la vida de una mujer; es el sacrificio del ego y el aprendizaje del amor no egoísta, requisitos esenciales para el desarrollo de una conciencia espiritual y cósmica. Estos siete caminos son los de toda mujer que quiere incrementar su poder espiritual a través de toda una vida, recordando que cada prueba o dificultad que vamos superando es un paso más que vamos dando en nuestro viaje hacia la totalidad.